China dice adiós a las bombillas

19Oct07

Antonio Broto – China, país que produce el 70 por ciento de las bombillas del mundo, abandonará la fabricación y consumo de estas fuentes de luz en diez años, una decisión que beneficiará a todo el planeta y que, si se hace realidad, permitirá ahorrar mucha energía y reducir la contaminación.

El Gobierno del país asiático anunciará el abandono de las bombillas -y su sustitución por lámparas con bajo consumo de energía- el próximo mes de diciembre en la conferencia internacional sobre cambio climático que se celebrará en Bali (Indonesia).

Pan Jiahua, experto en medio ambiente del Gobierno chino y uno de los miembros de la delegación de este país que estará en Bali, confirmó hoy, en una conferencia en el Instituto Cervantes de Pekín, que este compromiso será uno de los puntos fuertes de la participación china en la conferencia, y aseguró que “será fácil conseguirlo, incluso antes de 10 años”.

Pan, de la Academia de Ciencias Sociales de China, explicó que las lámparas de bajo consumo -entre las que están las que se conocen popularmente como “fluorescentes”- ahora sólo se usan en un 15 por ciento de los hogares chinos, pero se van a ir imponiendo poco a poco, a medida que mejora su calidad y el ahorro que permiten.

“En muchos supermercados chinos ya no se venden bombillas tradicionales”, destacó el experto, quien señaló que muchas de las lámparas de bajo consumo en China ahora consumen cuatro veces menos que las bombillas, pero ya se están consiguiendo algunas -las que usan semiconductores, por ejemplo- que gastan 10 veces menos.

Aunque ello significará una costosa reorganización de una industria que exporta a todo el mundo, los empresarios chinos dicen que están dispuestos al cambio, y muchos de ellos ya han dejado de producir la clásica bombilla inventada por Edison.

“Desde 2002 ya sólo producimos lámparas de bajo consumo. En todo Hangzhou (capital de una de las provincias más industrializadas del país) ya no se fabrican de las antiguas”, contó a Efe Li Guoqiang, jefe de ventas de la fábrica de componentes eléctricos Lin An Sanding.

Las lámparas fluorescentes compactas, vistas como el mejor sustituto para las tradicionales bombillas, consumen un 80 por ciento menos de energía para producir la misma luz, duran entre diez y doce veces más y emiten menos dióxido de carbono -uno de los causantes del calentamiento global- a la atmósfera.

La ONG estadounidense Global Environment Facility calcula que si China elimina las bombillas se puede evitar la expulsión de 500 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, equivalente a la mitad de las emisiones de Alemania.

China, no siempre muy comprometida con el medio ambiente, sí parece muy interesada en un “cambio de luces” que le puede permitir ahorrar al año energía equivalente, según los cálculos, a la que producirá su enorme presa de las Tres Gargantas.

Es un pequeño indicio de que el Gobierno comunista ha entrado en la tónica mundial que, a raíz este año de la publicación del Informe Stern, considera que no ser “ecológico” puede salirle a los gobiernos mundiales mucho más caro que cuidar el medio ambiente.

Muy importante para China es el ahorro energético, teniendo en cuenta, además del medio ambiente, que el país se enfrenta, especialmente en verano, a importantes déficits de energía que han producido grandes apagones en zonas altamente industrializadas, como el delta del Yangtsé.

Con muchas empresas chinas ya comprometidas a llevar a cabo gradualmente el cambio, la dificultad parece radicar en convencer a los consumidores chinos de que adquieran bombillas que son unas 5 veces más caras (aunque a la larga ahorren dinero, ya que duran 10 veces más).

Respecto al precio de las lámparas de energía eficiente, el diario independiente “South China Morning Post” señaló que las lámparas de bajo consumo “todavía tienen una posición débil en el mercado chino”, y la calidad de los fluorescentes nacionales no es todavía la de grandes fabricantes como Philips u Osram.

Al desconocimiento de muchos consumidores, que ignoran cómo esas lámparas a la larga ahorran dinero, se une, de acuerdo con los expertos, el hecho de que muchas familias humildes chinas no pueden pagar de golpe los 30 yuanes (unos tres euros) que puede costar un fluorescente, frente a los bajos precios de una bombilla (2-6 yuanes).

De todas formas, dos tercios de las bombillas fabricadas en China se venden en el extranjero.

China es el primer país en desarrollo que se une al abandono de las bombillas, una iniciativa que en Occidente ya está muy extendida (la Unión Europea prepara prohibir el uso desde el año 2009, y Australia quiere su desaparición en 2010).

Otros países como México, Venezuela, Costa Rica e Indonesia también están interesados en “acabar con las bombillas”, según Global Environment Facility.

via:elctronica facil 



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