la ignorancia, la mayor alegría. el origen del SIDA

16Jul07

A veces uno prefiere no ver nada, no oír nada y sobre todo no saber nada pues cuanto más se sabe mayor es el hervor en la sangre.

Desde que se empezó a hablar del SIDA y fíjate si ha llovido desde entonces la rumorología popular comentaba que su origen era un laboratorio construido por manos humanas evidentemente pues los chimpancés no saben de esas cosas con no se sabe que oscuro objetivo. Uno piensa: “habladurías, no puede ser” y vive feliz dentro de lo que nos dejan protegidos por el cascarón de la ignorancia.

Si algo huele a podrido es que está podrido. Ahora se sabe muchas cosas sobre el origen de todo esto pero el poder de la gran industria farmacéutica, los investigadores de grandes egos involucrados en el marrón y las sociedades científicas que justifican los medios para llegar a un fin (el dinero, no la salud publica) nunca van a tener la honestidad de que se equivocaron y gracias a eso millones de personas sufren y mueren penosamente. Mentirán continuamente para cubrirse la espaldas.

Hilary Koprowski buscó un lugar donde montar su laboratorio de Dr. Jekyll and Mr. Hyde, trabajar a sus anchas y desarrollar una vacuna contra la polio. Nada mejor que las colonias belgas en África, allí los pobres negritos no importaban demasiado, había países en desarrollo como el Congo que acogerían con los brazos abiertos inversiones y modernidad; sobre todo había chimpancés a raudales que capturar, masacrar y extraer en vivo riñones para el cultivo e células.

Aunque el objetivo principal era loable los métodos utilizados carecían de escrúpulos y se suministraba a la fuerza vacunas experimentales de la polio a poblaciones enteras (más de un millón de dosis), entre 1957 y 1960, en localizadas áreas que coinciden de lleno con los puntos de aparición del SIDA 10 años mas tarde. Oh si, que coincidencia, vaya por dios!

Un lugar aislado como la selva, fácil de controlar con pocos colaboradores, secretismo, todo muy fácil de negar pero si se empieza a tirar del hilo por la parte de abajo, trabajadores básicos del laboratorio, los que capturaban los monos, quienes les extraían los órganos en vivo en vez de empezar por arriba es mucho más fácil de encontrar evidencias, incluso fotografías y filmaciones.

Edward Hooper, periodista, pasó más de una década buscando información y pruebas de todo esto hasta debajo de las piedras, publico un libro titulado The river y empezó a levantar ampollas hasta que consiguió un careo con el señor Hilary Koprowski en el marco de la Royal Society claramente a favor de este último. Salieron por peteneras con un efectista golpe comunicando que ya se habían hecho pruebas científicas de que ambas cosas no tenia nada que ver. Lo curioso es que no demostraban realmente lo expuesto pero la comunidad se lo tragó. Lo dicho, hay poderes que no necesitan ofrecer transparencia.

El año pasado Peter Chappell dirigió un documental (el emitido en el canal plus con motivo del día mundial contra el SIDA) The origins of AIDS. A scientific controversy donde se explica toda esta historia y llega con sus cámaras conde lo dejó Edward Hooper o sencillamente hace evidentes con poderosas imágenes lo que los rumores populares vaticinaban.

Otro que metió cucharada en el puchero fue Bill Hamilton, uno de los científicos evolucionistas más importantes después del mismísimo Darwin. Llevaba tiempo advirtiendo a la comunidad científica que de seguir investigando a lo loco y con la falta de escrúpulos que habitualmente se dan en las grandes empresas del sector químico, todo por la pasta en nombre de una vida mejor, pronto llegaríamos a ver el titular “la raza humana en peligro de extinción”. Parece que razón no le falta al paso que vamos. Hizo dos viajes en busca de excrementos de chimpancés a las zonas del origen del SIDA para poder demostrar sin tener que molestarlos y mucho menos masacrarlos como hicieron los muchachos de Koprowski, que si que hay una relación que acuse directa e inequívocamente a los, hasta ahora, solo “supuestos” autores del origen de la epidemia.

Murió desgraciadamente sin terminar este proyecto así que por el momento no ha quedado evidenciada 100% la relación entre las investigaciones de Koprowski sobre la vacuna contra la polio y el origen del SIDA por usar pulpa de riñón de chimpancé como sustrato para cultivos.

El síndrome de inmunodeficiencia en simios ha estado ahí siempre y determinar que pasó al hombre por simple “roce” entre especies como muchos pretenden cuando el hombre y el simio llevan conviviendo juntos desde que Sara Montiel hizo la primera comunión es poco menos que de historieta de Mortadelo (con todos mis respetos señor Ibañez).

Es evidente que nadie se va a adjudicar el bonito título de precursor del SIDA pero se lleva tiempo jugando con fuego y un día de estos con suerte nos levantaremos todos verdes y con antenas o sencillamente como cantaba Jimmy Hendrix, dios lo tenga en la gloria, “Woke Up This Morning And Found Myself Dead” (me desperté esta mañana y me he encontrado muerto).

via: lamundial.net



2 Responses to “la ignorancia, la mayor alegría. el origen del SIDA”

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